Lo bueno, lo malo y lo feo.

La hipocresía es moneda corriente en la forma que tienen de presentar la información los medios hegemónicos. La psicoanalista, Nora Merlín, en su artículo para Página 12 que lleva el título de 'El odio y la máscara de la moralidad' señala que "el psicoanálisis define como "formación reactiva" el mecanismo que transforma odio en rasgo de caracter sustentado en un opuesto, que es enfatizado y aceptado por el Yo y la sociedad" y agrega "La instalación del odio sobre este enemigo interno se cumple sobre prójimos demonizados que toman el papel de 'chivos expiatorios' articulándose una retórica moralista exacerbada, republicana y nacionalista que luchará contra 'el mal' que amenaza lo social".

Resulta interesante y necesario este prefacio para reconocer que la prédica de Juntos que antes fuen Juntos por el Cambio, que antes fue, Cambiemos y antes el PRO y antes...los de siempre, sería una proclama debilitada sin el constante y metódico, aunque chabacano y desprolijo, trabajo de los medios dominantes de comunicación. Sin el goteo permanente sobre las permeables subjetividades de nutridos sectores sociales que realizan desde siempre los medios hegemónicos sería más dificil llegar a demoniar con éxito a ese enemigo que la derecha necesita para justificar sus miserias.

Tapa de La Nación 10-09-21

En esa tarea cotidiana de tratar de mantener encendida la llama del odio en la sociedad mediatizada y violenta por importación de emociones es que los emdios hegemónicos caen en la evidencia, es decir, se le notan todos los mecanismos y los engranajes sin que se molesten demasiado en ocultarlos, ya no, parece que no tiene sentido simular más, son un partido político de derecha y obran en consecuencia.

En la portada que mostramos como ejemplo LN expresa en su título central que "El kirchnerismo y Juntos apostaron a la polarización en el cierre de campaña". Nótese que hablan de Juntos como 'marca' pero no presentan al Frente de Todos como espacio político en cuestión sino que se preocupan por remarcar "kirchnerismo" como si no se tratara de un frente y como si el propio Alberto Fernández fuuera kirchnerista. El 'enemigo' debe quedar claro, no hay lugar para las distracciones, la 'polarización' es kirchnerismo vs Juntos (minúscula y mayuscula respectivamente tal como aparece en el título). Como volanta el diario destaca que 'el oficialismo' retomó su discurso de críticas a la Justicia, la oposición y los medios" es decir, criticó a los 'buenos' los 'morales', los que representan en el imaginario del público derechoso la idea del bien. Ergo, el kirchnerismo retomó su discurso de confrontación contra los guardianes de la moral, los valores, la libertad y todo eso.

Por supuesto que en el cuerpo del adelanto de la nota remarcan que Cristina Kirchner (no Fernández que es su apellido) "después de cargar contra la oposición" dijo que "esto recién empieza", o sea que amenazó, según el diario con su proverbial tono dictatorial y sobervio. 

El escenario de Junto se presenta como más liviano y sus arengas no son confrontativas sino ejemplificadoras, sus propios candidatos han dicho que el sentido del voto por ellos es ponerle "un freno al kirchnerismo", esa es toda la propuesta, no hay ideas solo una pretensión punitiva y de entorpecimiento de la gestión oficial.

Son datos, simples, evidente, así funciona el "periodismo independiente", tomando partido, haciendo campaña, ocultando cualquier derrape de los que se hacen llamar ahora Juntos y que son los mismos que con globos de colores y papel picado bailoteaban sobre el escenario festejando el descalabro, el endeudamiento, la represión y la fuga de divisas.

Como cierre y muestra casi obsena de la obsecuencia de ese pseudoperiodismo que se declara independiente y objetivo, dejamos este episodio lamentable protagonizado por Fantino intentando brindarle a Vidal todas las posibilidades a Vidal para escapar de la pregunta sobre su departamento de 500 mil dólares que no puede explicar. Empezó diciendo que se trataba de una "campaña sucia" condicionando de entrada el contexto de la pregunta y hasta le sugirió que tenía derecho a decir que de eso no iba a hablar. Así y todo, con todas las osibilidades a su favor - las mismas que tendría Cristina en la misma situación y con el mismo periodista suponemos - Vidal no contestó nada, dijo sin decir, hizo agua por todas partes y Fantino quedó feliz y contento, no repreguntó nada y hasta LE AGRADECIÓ por responder. No más preguntas Sr. Juez.







Comentarios

  1. Son una parodia, ni ellos saben que decir.
    Caen en el ridículo.
    Pero me aterran los sordos y los ciegos desneuronados y obsecuentes.

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