El partido mediático, infectado por un espíritu antidemocrático que lo atraviesa y que solo contempla la entronización de los poderes económicos concentrados en el gobierno para sentirse a gusto con la gestión - aunque esa gestión se transforme en indigestión por endeudamiento, devaluación, caída del salario, degradación de la industria nacional, destrucción de los sistemas públicos de Salud, Educación; etc - trabaja incansablemente en la instalación de una nueva hipótesis: la pelea entre Crsitina y Alberto.
Porque suponen que dentro de un mismo espacio no debe haber desaveniencias siendo que todos estén de acuerdo, por ejempo, en estafar al país, entregarse al juego de la especulación financiera y la fuga de capitales, como es el caso del gobierno anterior. ¿Cómo no se van a poner de acuerdo un grupo de aventureros y oportunistas de alcurnia y copioso prontuario a la hora de repartir un botín multimillonario que pagaremos por generaciones todos los que nos hemos quedado mirando el desfalco con la ñata contra el vidrio, como en el tango.
Pero si hay un intercambo de ideas y posturas frente a políticas de Estado y rumbos económicos, entonces arañana presurosos con sus garras los teclados y proclaman el escándalo, la disputa, la manipulación de la siempre condenable Cristina Fernández y ppor ende, se impone la presencia deshilachada de un presidente "títere" de la emperadora implacable.
Nélson Castro, el médico devenido guró de la psiquiatría mediática, una especie de Ludovica Esquirru pero dañino, no tiene reparos en arrojarse permanentemente al fango del ridículo elaborando teorías sobre las características psicológicas de la vicepresidenta. Es constante el desfile de "editorialistas" que encadenan teorías conspiranoicas y se arañan entre ellos para ver quién logra el comentario más despiadado y miserable que gane espacio en las preferencias de sus amos, (Magentto, Saguier y siguen firmas).
La consigna es clara, arengar desde la tribuna de los medios dominantes una batalla campal en el gobierno que es más un deseo del stablishment que la realidad. No hay que dejar enfriar la sensación de latigazo en la espalda presidencial por parte de la emperatriz desquiciada, la obsesionada por el poder, la déspota, la sanguinaria...
Se frotan las manos frente a la hoguera que ellos mismos han iniciado y apresuran lecturas antojadizas y sesgadas amontonadas en opiniones sin datos, artículos sin otras fuentes que "funcionarios cercanos" o encuestadores que no aceirtan jamás pero sirven para desparramar el humo en medio de la campaña que buscan vaciar de contenido.
Hay que ocultar cualquier éxito del gobierno, velar el regreso a la actividad económica y la vida social pospandemia gracias a las medidas tomadas oportunamente y la campaña de vacunación que avanzó a contramano de los deseos opositores.
Aquellos que se movilizaron en contra de la cuarentena y quemaron barbijos frente al obelisco como símbolo unívoco del porteñazgo más iracundo, hoy, ante la apertura, se apriten el barbijo contra el rostro desencajado y se niegan a abandonarlo, simplemente porque el Ejecutivo ha dispuesto que puede dejar de usarse desde octubre. Ahora, hay que negar la mejoría, hay que empecinarse en l apnademia que negaron y la cuarentena que combatieron, una comparsa siempre a contramano por su simple odio antiperonista y un berretín absurdo de piojos resucitados.
Son como los adolescentes contestatarios, oponiéndose a los mandatos de los padres, golpeando las paredes con los puños o arrojándose a llorar sobre la cama por ser incomprendidos en sus reclamos.
Esta sociedad en estado de descomposición es la que hay que ordenar y reorganizar, en medio de los efectos de la epidemia neoliberal de Juntos y la pandemia por COVID, hay que crecer y prosperar. Y, como si nos hubiéramos olvidado de todo lo sucedido en los últimos seis años, parece ser que decidimos castigar a los bomberos y premiar a los que causaron el incendio. Así de imbéciles son nuestras reacciones, nuestras lecturas de los acontecimientos y así de frágiles nuestros compromisos con la democracia que ha costado tanta sangre en nuestro país y la región.
Mientras sigamos gobernados por el partido mediático-agrario-judicial con sus aliados del clero, la industria y los poderes financieros, será difícil destronar el desánimo y proyectar un pais inclusivo con oportunidades para todos. La tarea parece imposible y por eso es que vale la pena intentarlo tantas veces como sea necesario.
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