El manjar de la carroña


No es difícil imaginar el repiqueteo de las pezuñas sobre el teclado de la editoriales dominantes en estos días. Imagino la espuma furiosa y exitada salpicando las pantallas mientras reproducen la prosa rebozante de adjetivos despectivos contra el gobierno derrotado por la "ola opositora".

No es un simple acto eleccionario, como algunos pueden suponer, no es solamente una cuestión numérica, es el resultado esperanzador que corona con el éxito un trabajo organizado, permanente, rebozante de furia como los caranchos que se avalanzan sobre el cadáver recién servido. La cabeza servida en bandeja fue la galería fotográfica de los medios hegemónicos con la fiesta de cumpleaños de Fabiola Yañez, junto con el presidente y un selecto grupo de invitados entre los que estaban los que venderían luego la imagen a la prensa. Luego, en el momento preciso, con exactitud quirúrgica, las fotos fueron expuestas por una organizada procesión de indignados periodístas que marcharon detrás de las portadas de Cla´rin, La Nación y sus acólitos.

El festejo fue una torpeza, no debió haber sucedido, eso no tiene discusión. Pero la cuestión no es la celebración en sí en medio del contexto de pandemia sino los recursos retóricos puestos la servicio de un discurso que orientara la indignación colectiva. Se empujo a la gente a la furia, la lapidación, se promovieron lapidaciones y procesos judiciales expulsivos para destronar al populismo del poder por reirse de la gente a la que "mantenían encerrada mientras el gobierno estaba de joda". Por aquellos días también se intentó ocultar el tema de los jueces obedientes del macrismo que visitaron la Casa de Gobierno gran cantidad de veces, previo a proceso judiciales contra opositores, como el caso de los jueces de Casasión, Mariano Borinsky y Gustavo Hornos. Entonces, presurosos, buscaron opacar ese escándalo con visitas "similares" pero más escandalosas como las de Florencia Peña o el adiestrador de Dylan, el perro presidencial.

En el caso de Florencia Peña se llegó a hablar de fiestas sexuales entre la actriz y el presidente, todo esto sostenido por personajes de profunda moral y principios como es el caso del diputado Fernando Iglesias, que entre rascada y rascada, hablaba con cara de furia sobre las orgías de Estado en medio del dolor de la gente.

Sería bizarro si no se tratara de una constante en los sets de televisión de TN, LN+ y demás circos mediáticos. Todo vale en el "periodismo de guerra" confesado alguna vez por el fallecido periodista de Clarín, Julio Blanck, un ejercicio permanente del descalabro noticioso en favor de mantener encendida la brasa del odio en los sectores sociales más permeables y tapar obsecuentemente los escándalos del anterior gobierno.

Hoy, luego de abrazarse jubilosos por la estrategia despplegada con tanto éxito, las corporaciones media´ticas se encolumnan en presentar los berrinches kirchneristas frente a un presidente acorralado, disputas, pases de factura, chispas y explosiones; tratando de presentar un escenario donde, la siempre enardecida y totalitaria Cristina, golpea las paredes y exige cambios a su antojo. Lo dicen como si estuvieran allí, suponen lo que sucede porque no lo saben, pero no importan los hechos sino sus representaciones y por lo tanto, sin datos, sin valor noticioso, despliegan notas extensas sobre escenarios que suponen, que desean, guerras internas donde ruedan los cuerpos que los medios detestan: Máximo, comandante de la célula terrorista iranívenezolanarusocubana conocida como La Campora, Axel Kicillof y todo funcionario del gobierno populista que aún resista la imposición del magnánimo poder concentrado.

De Macri y sus fechorías, nada. De Larreta no se habla. Santilli y Manes ingresan triunfadores en su carro de gladiadores. Todo lo hecho en la CABA está bien. Córdoba y Santa Fe son ejemplos de moral y civismo. El voto castigo reclama sangre urgente. La gente votó con la cabeza en el bolsillo. Hay que escuchar, hay que entender, hay que cambiar, pero solo en el sentido que el periodismo mande, todo lo demás será inaceptable. Clarín, La Nación, Infobae, A24, etc están de campaña, no lo disimulan, envalentonados por el reciente resultado aspiran a aumentar la diferencia hasta el punto de la ingobernabilidad. La única propuesta es "frenar al kirchnerismo", nada más, solo eso, no se molestan en ocultarlo y dibujar alguna idea. No hace falta.

Habrá que ver qué sucede en este corto trayecto hasta noviembre. 

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